Los agentes medioambientales de Castilla y León vuelven a reclamar a la Junta que abra una negociación efectiva para abordar unas reivindicaciones que el colectivo considera pendientes desde hace demasiado tiempo. Si no se producen avances, las organizaciones sindicales advierten de que podrían convocarse movilizaciones en las próximas semanas, coincidiendo con el periodo de campaña electoral.

El objetivo, señalan los representantes de los trabajadores, no es vincular sus reivindicaciones al calendario político, sino aprovechar los próximos meses para alcanzar acuerdos antes de que la cercanía de una nueva campaña de incendios vuelva a dificultar cualquier negociación. La situación ha sido analizada recientemente en nueve asambleas, una por cada provincia de Castilla y León, en las que participó más de la mitad de la plantilla. De esos encuentros ha salido una petición clara: sentarse a negociar y avanzar en cuestiones que afectan tanto a las condiciones de trabajo como a la organización y al reconocimiento profesional de los agentes.

Un decreto de guardias que necesita actualizarse

Una de las principales reclamaciones afecta a la regulación de las guardias relacionadas con los incendios forestales. La normativa que las regula procede de 2004 y fue modificada por última vez en 2007. Casi dos décadas después, los profesionales consideran imprescindible adaptarla a una realidad que ha cambiado profundamente.

Los incendios son cada vez más complejos, prolongados y difíciles de combatir, mientras que los agentes medioambientales continúan desempeñando un papel fundamental sobre el terreno. Según los datos expuestos por los representantes sindicales, estos profesionales asumen funciones de jefatura o dirección de extinción en alrededor del 95 % de los incendios forestales que se producen en Castilla y León.No se trata, por tanto, únicamente de una reivindicación económica o laboral. Una adecuada organización de las guardias influye directamente en la capacidad de respuesta ante una emergencia y en la seguridad de quienes trabajan en la extinción.

La negociación para renovar esta regulación comenzó hace años y, pese a las numerosas reuniones celebradas, todavía no se ha conseguido cerrar un acuerdo.

Incertidumbre fuera de la campaña de alto riesgo

Otra de las preocupaciones planteadas es qué ocurrirá con las guardias durante los meses situados fuera del periodo de peligro alto de incendios.Los sindicatos reclaman una planificación suficientemente clara que determine qué profesionales estarán disponibles, cómo se organizarán los servicios y quién asumirá la dirección de una emergencia forestal cuando esta se produzca fuera de la temporada considerada tradicionalmente de mayor riesgo.

La experiencia de los últimos años demuestra que los incendios ya no pueden entenderse exclusivamente como un problema del verano. Las condiciones meteorológicas y la evolución de los grandes fuegos obligan, según los profesionales, a disponer de una estructura preparada durante todo el año.

Comunicaciones adaptadas a las emergencias actuales

A las reivindicaciones anteriores se suma la necesidad de modernizar los sistemas de comunicación utilizados durante los operativos.Los representantes de los agentes denuncian que todavía se trabaja con tecnología analógica y advierten de las dificultades que esto puede generar para mantener una comunicación eficaz entre quienes dirigen una extinción y los equipos desplegados sobre el terreno.

En una emergencia, poder comunicarse de forma rápida y fiable no es una cuestión secundaria. Es una herramienta básica para coordinar medios, tomar decisiones y, sobre todo, proteger a los profesionales que se encuentran trabajando frente al fuego.Por este motivo, el colectivo reclama que la modernización de las comunicaciones forme parte también de las mejoras que debe abordar la Administración autonómica.

Una regulación propia para los agentes medioambientales

Las reivindicaciones van más allá del operativo de incendios.Los representantes sindicales consideran necesario desarrollar en Castilla y León una normativa específica para el Cuerpo de Agentes Medioambientales, adaptada a la Ley 4/2024 estatal de agentes forestales y medioambientales.El objetivo sería disponer de una estructura profesional acorde con las funciones que realizan diariamente estos trabajadores, entre ellas labores de vigilancia, inspección, protección del medio natural y policía administrativa especial.

Los sindicatos defienden además que dentro del propio colectivo existen profesionales con titulaciones superiores y formación especializada en materias como ingeniería forestal o biología, una cualificación que consideran que debería aprovecharse adecuadamente dentro de la organización.

Plantillas completas y reconocimiento profesional

La cobertura de las plazas vacantes constituye otra de las demandas planteadas.Mantener una plantilla suficiente resulta especialmente importante en una comunidad con la extensión territorial y la riqueza medioambiental de Castilla y León. Los agentes trabajan diariamente en montes y espacios naturales, intervienen en la prevención y extinción de incendios y desarrollan funciones de vigilancia y protección que muchas veces pasan inadvertidas para buena parte de la ciudadanía.

Detrás de cada intervención hay profesionales que conocen el territorio y que, en numerosas ocasiones, tienen que tomar decisiones en situaciones especialmente difíciles.Por eso, junto a las mejoras organizativas, el colectivo reclama un mayor reconocimiento de su responsabilidad y de las funciones que desempeña.

Los sindicatos piden pasar de las reuniones a los acuerdos

Las organizaciones sindicales aseguran haber solicitado encuentros con el nuevo equipo de la Consejería de Medio Ambiente para abordar estas cuestiones y reclaman que esas conversaciones se traduzcan ahora en una negociación concreta, con calendario y compromisos.También cuestionan que determinadas decisiones relacionadas con las campañas de incendios se negocien cuando estas prácticamente han terminado, ya que consideran que la planificación debe realizarse con suficiente antelación.

Los agentes no quieren esperar a que llegue de nuevo el verano para hablar de los problemas del operativo.

Movilizaciones si no hay avances

Si la Junta de Castilla y León no muestra una voluntad clara de negociación, los representantes de los trabajadores anuncian movilizaciones en las distintas provincias de la Comunidad.El mensaje que trasladan es sencillo: todavía existe margen para alcanzar acuerdos.

Actualizar las guardias, modernizar los medios de comunicación, cubrir las plazas necesarias, desarrollar una regulación autonómica específica y reconocer adecuadamente las responsabilidades de los agentes son cuestiones que llevan tiempo sobre la mesa.Ahora el colectivo espera que la Administración convierta las conversaciones en soluciones concretas.

Porque mejorar las condiciones en las que trabajan los agentes medioambientales no afecta únicamente a estos profesionales. También repercute en la protección de nuestros montes, en la prevención y respuesta frente a los incendios forestales y, en definitiva, en la conservación del patrimonio natural de Castilla y León.